lunes, 6 de junio de 2016

EL INCONSCIENTE Y SUS OLORES

El inconsciente y los olores Hoy en día sabemos que el sentido del olfato tiene una importancia crucial en nuestras vidas.
El inconsciente y los olores

La huella de los olores en el inconsciente humano

Igual que Gregorio Samsa, Stephen D. se despertó un buen día habiendo sufrido una metamorfosis. Aquella mañana, posiblemente debido al consumo reciente de anfetaminas, el olor tomó las riendas de todo su mundo perceptivo. Y esto fue lo que definió la vida de este joven durante los días siguientes: una increíble sensibilidad hacia los aromas. La exaltación de su olfato hacía que todo lo que notaba a su alrededor fuesen notas fragantes y, aunque conservaba el resto de sus sentidos, todos parecían haber perdido importancia bajo el imperio de lo nasal. 
Por primera vez, Stephen D. tenía la necesidad de olerlo todo, identificaba a las personas por su olor antes de verlas y reconocía los estados anímicos de sus compañeros sin mirarlos. No sólo se hizo mucho más sensible a todos los olores: todas las capas de lo real pasaron a ser por estímulos olfativos muy potentes. Además, esta metamorfosis supuso también entrar en una realidad en la que una fuerte emocionalidad lo teñía todo, haciendo que el aquí y ahora pasara a primer plano mientras que el pensamiento abstracto empequeñecía al disolverse en esa rica gama de sensaciones. 
Lamentablemente, a las tres semanas todo volvió a la normalidad. La pérdida de este don, tan brusca como su llegada, y supuso un fuerte mazazo emocional. Una vez abierta la puerta hacia un mundo de percepción tan pura era difícil renunciar a esas sensaciones.
Estos sucesos, narrados por Oliver Sacks en un capítulo llamado El perro bajo la piel, son presentados como verídicos por parte del autor (Sacks, 2010/1985). Sin embargo, a la mayoría de nosotros esto nos pude parecer un relato casi alienígena, algo que guarda poca o ninguna relación con nuestra experiencia cotidiana. En general,creemos que el olfato es algo así el hermano pobre de los cinco sentidos. Esto es cierto hasta cierto punto.


Olor, emocionalidad e inconsciente

Toda nuestra vida parece tener formato audiovisual: tanto nuestro tiempo de ocio como las personas con las que nos relacionamos y las situaciones en los que nos vemos involucrados quedan definidas por lo que podemos ver y oír. Sin embargo, la historia de Stephen D. tiene una particularidad que pone en cuestión esta norma: este joven ve aumentar su sensibilidad hacia los olores a causa de los efectos de una droga, pero las grandes estructuras de su cuerpo no sufren ninguna transformación. 
Ni su nariz se agranda ni su cerebro se transforma en el de un perro, y los cambios aparecen y desaparecen de manera muy rápida, sugiriendo que se deben a una alteración relativamente superficial. Simplemente, su sistema nervioso funciona de manera distinta durante tres semanas sobre los mecanismos cerebrales que ya hay.
Quizás todo se explique porque, en el caso de Stephen, algunos procesos que normalmente permanecen inconscientes llegaron a dar el salto hacia la consciencia. Quizás, aunque no nos demos cuenta, todos nosotros tenemos un perro bajo la piel, una parte inconscientede nosotros que reacciona a olores al margen de nuestro control.
Las evidencias científicas parecen respaldar esta perspectiva. Hoy en día sabemos que el sentido del olfato tiene una importancia crucial en nuestras vidas a pesar de que no nos demos cuenta. Por ejemplo, se ha comprobado que el olor es un potentísimo desencadenante derecuerdos asociados a cada una de las fragancias, y que esto pasa independientemente de nuestra voluntad por recordar algo. Además, las experiencias que los olores nos traen a la memoria son de carácter mucho más emocional que los recuerdos evocados por imágenes o por palabras (Herz, R. S., 2002). Esto ocurre con una gran variedad de olores.
Sin embargo, puede que el repertorio más interesante de reacciones que tenemos ante el olor se dé cuando ese olor proviene de otro ser humano. A fin de cuentas, la información que nos proveen otras personas es tan importante, si no más, que la que nos pueda proveer una pera madura, el césped cortado o un plato de macarrones. Si queremos entender cómo funciona la comunicación entre las personas basada en el olor, tenemos que hablar de feromonas y deolores firma.


Comunicación invisible

Una feromona es una señal química emitida por un individuo y que altera el comportamiento o la disposición psicológica de otro individuo (Luscher y Karlson, 1959). Son señales químicas definidas por cada especie en concreto y que producen reacciones instintivas. Los olores firma, por su parte, sirven para identificar a cada miembro concreto de la especie y se basan en el reconocimiento de olores experimentados con anterioridad (Vaglio, 2009). Ambos se dan por doquier en muchas formas de vida, y el caso de los humanos no parece ser una excepción. 
Aunque la especie humana no es tan sensible a los olores como otros mamíferos (una muestra de ello es que nuestro morro se ha achatado drásticamente, dando lugar a menos receptores olfativos), nuestro cuerpo es capaz de conocer aspectos de las demás personas tales como su identidad, su estado emocional u otros aspectos de su psicología a partir de estos "rastros" que vamos dejando por el aire.
Por ejemplo, en un estudio de 2012 se comprobó cómo las personas pueden llegar a estar emocionalmente sincronizadas a través del olor que emiten. Durante el experimento, se expuso a una serie de hombres a dos tipos de película: una de ellas era de miedo, y la otra mostraba imágenes repulsivas. Mientras esto ocurría, se recogieron muestras del sudor de estos participantes (en general, debió ser una experiencia bastante inquietante). Una vez hecho esto, se expusieron estas muestras de sudor a un grupo de mujeres voluntarias y se gravaron sus reacciones: las que olían sudor segregado durante la visión de la película de miedo mostraron una gestualidad facial asociada al miedo, mientras que el lenguaje de la cara de las que olían el resto de muestras expresó asco (de Groot et al, 2012).
A pesar de esto, es posible que la propiedad más importante de estos rastros de olor sea su capacidad para influir en nuestra conducta reproductiva. La agudeza olfativa tanto en hombres como en mujeres se incrementa al llegar a la pubertad (Velle, 1978), y en el caso de las mujeres esta capacidad para percibir los olores fluctúa con su ciclo menstrual (Schneider y Wolf, 1955), así que la relación entre comportamiento sexual y olfato es evidente. Parece ser que hombres y mujeres juzgamos el atractivo de las personas en parte por su olor, ya que este aporta información relevante sobre el estado interno de nuestros cuerpos, un ámbito sobre el cual la vista y el oído no nos pueden aportar mucho (Schaal & Porter, 1991). 
Las mujeres, por ejemplo, parecen tender a preferir parejas con un repertorio de respuestas inmunitarias distinto al suyo, quizás para engendrar descendencia con un buen elenco de anticuerpos (Wedekind, 1995), y se guían por el olfato para recibir este tipo de datos. Más allá de la búsqueda de pareja, además, las madres pueden diferenciar el olor firma de sus bebés a los dos días del postparto (Russell, 1983). Los bebés, por su parte, ya desde los primeros meses de vida son capaces de reconocer a su madre por el olor (Schaal et al, 1980).


La explicación

¿Cómo es posible que el olfato influya tanto en nuestro comportamiento sin que lo advirtamos? La respuesta se encuentra en la disposición de nuestro cerebro. Hay que tener en cuenta que las partes del cerebro encargadas de procesar información sobre las señales químicas que nos rodean son muy antiguas en nuestra historia evolutiva, y por tanto aparecieron mucho antes que las estructuras asociadas al pensamiento abstracto. Tanto el olor como el gusto están conectados directamente a la parte baja del sistema límbico (la zona "emocional" del cerebro), a diferencia del resto de sentidos, los cuales pasan primero por el tálamo y son por ello más accesibles por el pensamiento consciente (Goodspeed et al, 1987) (Lehrer, 2010/2007). 
Por este motivo las señales químicas que recibimos a través de la nariz actúan drásticamente sobre la regulación del tono emocional, aunque no nos demos cuenta, y por eso los olores son una vía única para incidir sobre el estado anímico de las personas aunque estas no se den cuenta. Además, como en el sistema límbico está incluido elhipocampo (una estructura asociada a los recuerdos), las señales recogidas por la nariz evocan con facilidad experiencias ya vividas, y lo hacen acompañando este recuerdo con una gran carga emocional.
Todo esto significa, por cierto, que teóricamente podría ejercerse algún tipo de manipulación sobre el resto de las personas sin que estas puedan hacer mucho para controlar sus propios sentimientos y disposiciones psicológicas. El ejemplo más claro de este principio de la manipulación lo encontramos, claro está, en las panaderías. Esperemos que los grandes fabricantes de televisores y ordenadores tarden algo más descubrirlo.

Referencias bibliográficas:

  • de Groot, J. H. B., Smeets, M. A. M., Kaldewaij, A., Duijndam, M. J. A. y Semin, G. R. (2012). Chemosignals Communicate Human Emotions. Psychological Science, 23(11), pp. 1417 - 1424.
  • Goodspeed, R. B., Gent J. F. y Catalanotto, F. A. (1987). Chemosensory dysfunction: clinical evaluation results from a taste and smell clinic. Postgraduate Medicine, 81, pp. 251 - 260.
  • Herz, R. S. y Schooler, J. W. (2002). A naturalistic study of autobiographical memories evoked by olfactory and visual cues: testing the Proustian hypothesis. American Journal of Psychology, 115, pp. 21 - 32.
  • Luscher, M y Karlson, P. (1959). "Pheromones": a new term for a class of biologically active substances. Nature, 183, pp. 55 - 56.
  • Russell, M. J. (1983). Human olfactory communications. En D. Müller-Schwarze y R. M. Silverstein, (Eds.), Chemical Signals in Vertebrates 3. Londres: Plenum Press.
  • Sacks, O. (2010). El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Barcelona: Anagrama. (Originalmente publicado en 1985).
  • Schaal, B., Motagner, H., Hertling, E., Bolzoni, D., Moyse, R. y Quinchon, R. (1980). Les stimulations olfactives dans les relations entre l'enfant et la mere. Reproduction Nutrition Development, 20, pp. 843 - 858.
  • Schaal, B. y Porter, R. H. (1991). "Microsmatic Humans" revisited: the generation and perception of chemical signals. Advances in the Study of Behavior, 20, pp. 474 - 482.
  • Schneider, R. A. y Wolf, S. (1955). Olfactory perception thresholds for citral using a new type of olfactorium. Applied Physiology, 8, pp. 337 - 342.
  • Vaglio, S. (2009). Chemical communication and mother-infant recognition. Communicative & Integrative Biology, 2(3), pp. 279 - 281.
  • Velle, W. (1978). Sex differences in sensory functions.Psychological Bulletin, 85, pp. 810 - 830.
  • Wedekind, C., Seebeck, T., Bettens, F. y Paepke, A. J. (1995). MHC-dependent mate preferences in humans. Proceedings of the Royal Society of London B, 260, pp. 245–249.

DOLOR FANTASMA

https://www.youtube.com/watch?time_continue=3&v=4Gwl_WIihNc

EL MIEMBRO FANTASMA Y LA TERAPIA DE LA CAJA DE ESPEJO

El miembro fantasma y la terapia de la caja espejo

El miembro fantasma es un síndrome que sufren algunas personas que han perdido una extremidad.

El miembro fantasma y la terapia de la caja espejo
El Miembro Fantasma, término introducido Silas Weir Mitchell en 1872, hace referencia a un síndrome que padecen algunas personas que han perdido un brazo, una pierna o un órgano y que continúan experimentando las sensaciones de los miembros amputados. Los pacientes que sufren este síndrome, sienten como si estuvieran haciendo un gesto, sienten picores o un dolor intenso. 

El cerebro y el cuerpo

Según el neurólogo del Centro del cerebro y la cognición de la Universidad de California en San Diego, Vilayanur S. Ramachandran, casi el 70 por ciento de los amputados continúan experimentando un dolor intermitente en el miembro perdido incluso décadas después de ser amputados, produciendo consecuencias devastadoras en la vida de los pacientes que lo sufren. 
Por desgracia, durante muchos años, el tratamiento había sido ineficaz debido a que sus bases biológicas no estaban suficientemente claras. Las sensaciones del miembro fantasma pueden aparecer inmediatamente después de la amputación del miembro o de forma tardía, pero el dolor suele aparecer en la primera semana de la postamputación. Habitualmente evoluciona con una reducción tanto de la frecuencia como de las crisis de dolor, pero en ocasiones el dolor puede persistir durante años. Además, hay que destacar que el síndrome del miembro fantasma, puede causar trastornos psicológicos como depresión, ansiedad o estrés en aquellas personas que lo sufren.

¿A qué se debe el síndrome del miembro fantasma?

Son varias las teorías que intentan explicar la causa del miembro fantasma. No hace mucho se planteaba una relación simple y unívoca entre lesión y dolor, pero una corriente de pensamiento reciente ha situado a la génesis del miembro fantasma en el cerebro ya que intervienen las esferas cognoscitivas y afectivas.
Las investigaciones de Ronald Melzack dieron lugar a la teoría de la neuromatriz, en la que se atribuye la difusión del dolor y la transmisión de este por el organismo debido a un complejo sistema en el que intervienen diversas áreas del sistema nervioso central y periférico, sistema nervioso autónomo y sistema endocrino, influenciadas directamente por varios factores psicológicos, emocionales, genéticos y sociales. Esta teoría explica que podemos sentir sensaciones de dolor en el organismo causadas desde nuestro interior, es decir desde nuestro propio organismo, y mediante este sistema nosotros mismos podemos hacer que estas sensaciones se incrementen, se modifiquen o disminuyan en un momento determinado. Si esta matriz se encuentra activada en ausencia de información sensorial periférica (miembro amputado) produciría la sensación de tener un miembro presente después de la pérdida.
Otra línea de investigación es la del científico Ramachandran, que en su libro “Fantasmas del cerebro”, da una explicación asombrosa. Un paciente con miembro fantasma se quejaba de picor en la mano perdida. El Doctor Ramachandran, con un bastoncillo de algodón para los oídos, rascó al paciente en la cara aliviando el picor de su mano. ¿Cuál es la explicación a esto? La explicación la encontramos en elHomúnculo de Penfield. En los años cincuenta, Penfield y Rasmussen, demostraron la existencia de un mapa cortical de la representación corporal en dos aspectos: motor y somatosensorial. 
Este mapa neurológico tiene unas características particulares: cada parte del cuerpo está representada en función de su importancia sensoriomotora (por ejemplo: los labios o las manos tienen más representación cortical que el tronco, por eso son más sensibles), es decir, una cosa es el cuerpo y otra la representación del cuerpo en el cerebro. Si una persona pierde una pierna, un brazo o un órgano, su representación en el homúnculo de Penfield deja de recibir información de ese efector, pero entonces, ese área del mapa puede ser invadida por la representación adyacente. En el caso de la mano amputada, la representación adyacente es la de la cara. De este modo, la estimulación en la cara puede hacer sentir una mano (fantasma).

Terapia con la caja espejo (Mirror Box)

Esto parece demostrar la plasticidad del cerebro, ¿pero qué ocurre con el dolor del miembro fantasma? La mayoría de pacientes, tras un accidente, quedan con un brazo inútil y dolorido. Tras la amputación del miembro, el dolor suele persistir. Ramachandran piensa que la base de este fenómeno se encuentra en la parálisis aprendida, pues el miembro fantasma también carece de movilidad ya el cerebro se queda fijado en la idea de un brazo sin movimiento. Para ello, el neurólogo inventó la caja espejo. 
La caja espejo es una caja con un espejo en el centro, cuando el paciente introduce el brazo sin amputar, puede ver el reflejo de su brazo en el espejo. Al ver su brazo, siente que el miembro está presente a pesar de estar amputado. El paciente entonces mueve el brazo, y a través del uso de la retroalimentación visual y al eliminar las posiciones potencialmente dolorosas, consigue dar feedback al cerebro y aliviar el dolor que siente. A veces, incluso el miembro fantasma desaparece.

SÍNDROME DE SAVAT

Síndrome de Savant, personas con unas habilidades cognitivas sobrehumanas

Existen personas con unas capacidades absolutamente excepcionales: los "savants".


Síndrome de Savant, personas con unas habilidades cognitivas sobrehumanas
Los mecanismos que hacen funcionar al cerebro no sólo se revelan a través de los déficits causados por lesiones. 
En algunos casos, es la existencia de capacidades especiales o aumentadas lo que nos ofrece pistas acerca del funcionamiento del sistema nervioso humano y de cómo un funcionamiento anómalo del encéfalo no tiene por qué ser sinónimo de deficiencias. El Síndrome de Savant, también conocido como Síndrome del Sabio, es una clara muestra de ello.

¿Qué es el Síndrome de Savant?

El Síndrome de Savant es un concepto amplio que abarca una serie desíntomas cognitivos anómalos que están relacionados concapacidades mentales prodigiosas. Puede que parezca una definición demasiado ambigua, pero lo cierto es que los llamados savant pueden hacer gala de diferentes tipos de facultades cognitivas aumentadas: desde una memoria casi fotográfica hasta la capacidad para escribir frases al revés a gran velocidad o hacer cálculos matemáticos complejos de manera intuitiva sin tener formación previa en matemáticas.
Sin embargo, las áreas en las que las personas con savantismodestacan acostumbran a estar más o menos bien delimitadas, y no tienen por qué involucrar sólo procesos relacionados con el pensamiento lógico y racional. Por ejemplo, es perfectamente posible que el Síndrome de Savant se exprese a través de una habilidad espontánea para crear piezas artísticas.
Aunque el Síndrome de Savant sirve como categoría-cajón de sastre para etiquetar muchos casos muy distintos entre sí, casi todos tienen en común el hecho de involucrar procesos psicológicos automáticos e intuitivos, que no le cuestan práctica ni esfuerzo a la persona con savantismo.

El caso de Kim Peek

Uno de los casos de savantismo más célebres es el de Kim Peek, del que ya hablamos en un artículo anterior. Peek era capaz de memorizarlo prácticamente todo, incluidas todas las páginas de los libros que leía. Sin embargo, no es el único caso de persona que presenta el Síndrome de Savant, y muchos de ellos tienen una capacidad parecida para hacer que todo que todo quede registrado en recuerdos.

Algunos problemas

Aunque el Síndrome del Sabio hace referencia a las capacidades cognitivas aumentadas, en muchos casos este viene asociado a déficits en otros aspectos, como malas habilidades sociales o problemas en el habla, y algunos investigadores creen que está relacionado con el espectro autista o con el Síndrome de Asperger. 
Esto concuerda con una concepción del cerebro como un conjunto de recursos limitados que deben ser bien administrados. Si muchas áreas del encéfalo se disputan constantemente los recursos necesarios para funcionar y se da una descompensación en la manera de distribuirlos, no resulta descabellado que algunas capacidades crezcan a costa de otras.
Sin embargo, parte de los motivos por los que presentar savantismo no tiene por qué ser todo ventajas se encuentra más allá del funcionamiento autónomo del cerebro. Concretamente, en el encaje social de estas personas. Tener una serie de facultades que pueden ser etiquetadas bajo la idea de Síndrome de Savant es, en parte, percibir el mundo de una manera muy distinta a como lo hace el resto de personas. 
Por tanto, si las dos partes no están lo suficientemente sensibilizadas como para ponerse en el lugar del otro y hacer la vida en común más fácil, la persona con savantismo puede sufrir las consecuencias de lamarginación u otras barreras difíciles de salvar.

¿Qué es lo que origina savantismo?

La respuesta rápida a esta pregunta es que no se sabe. Sin embargo, existen indicios de que muchos de estos casos pueden explicarse por una asimetría funcional entre los dos hemisferios cerebrales, o algo que altera la manera de trabajar conjuntamente de estas dos mitades. 
En concreto, se cree que la expansión de algunas áreas funcionales del hemisferio derecho que aparece para compensar algunas deficiencias en el hemisferio izquierdo podría ser la causa de un conjunto de síntomas tan variado. Sin embargo aún queda bastante para que podamos tener la fotografía al completo de un fenómeno neurológico tan complejo como este. 

Referencias bibliográficas

  • Corrigan, N. (2012). Toward a better understanding of the savant brain. Comprehensive psychiatry, 53(6), pp. 706 - 717.
  • Howlin, P. (2012). Understanding savant skills in autism. Developmental Medicine and Child Neurology, 54(6), pp. 484 - 484.
  • Treffert, D. (2014). Savant Syndrome: Realities, Myths and Misconceptions. Journal of Autism and Developmental Disorders, 44(3), pp. 564 - 571.

FALLECE OLIVER SACKS

Fallece Oliver Sacks, el neurólogo con alma de humanista

Muere uno de los grandes divulgadores científicos de nuestro tiempo: el genial Oliver Sacks.

​Fallece Oliver Sacks, el neurólogo con alma de humanista
Adrián TrigliaAdrián TrigliaPsicólogo | Jefe de Redacción
Oliver Sacks, famoso neurólogo y reconocido autor de libros como "El Hombre que confundió a su mujer con un sombrero" o "Despertares",murió ayer, 30 de agosto de 2015, a los 82 años de edad. Sacks ya había anunciado en febrero de este año que se encontraba en la etapa terminal y que le quedaban pocos meses de vida. El mundo pierde así a uno de los mejores divulgadores científicos.

Una muerte anunciada pero igualmente llorada entre toda la comunidad científica

Sacks nos deja un legado de inestimable calidad en forma de literatura de divulgación acerca del funcionamiento de los órganos a los que debemos la posibilidad de pensar, ver y sentir. Sus disertaciones acerca de lo que fue investigando son casi indistinguibles de las partes en las que narra experiencias y reflexiones in situ. 
Eso se plasma en su manera de escribir, directa y accesible para todos los públicos, no exenta por ello de cuestiones filosóficas que quedan esbozadas para que sea el lector quien intente responderlas. Pero la calidad de Oliver Sacks va mucho más allá de sus conocimientos sobre neurología y su facilidad de palabra para comunicar fácilmente ideas y conceptos tan fascinantes como complicados, o su manera de plantear retos intelectuales para motivar al lector y hacer que quiera saber más. 
La vocación por el estudio del ser humano no es lo único que se refleja en sus escritos: también lo hace, de forma algo más velada pero igualmente manifiesta, su corazón de humanista, una fuerza que lo movía a amar y apreciar lo subjetivo, lo privado, lo emocional y fenomenológico, aquello que pertenece a las personas a las que estudió y a lo que nunca podría haber accedido como científico.

Más allá de las leyes científicas

A lo largo de su obra, Oliver Sacks nos dio muchos y buenísimos ejemplos sobre cómo hablar acerca de los trastornos y la enfermedad con total respeto por el paciente. En la literatura de la que es autor, personas que podrían ser consideradas dementes aparecen retratadas con total humanidad. 
No escribía como si diseccionara seres incompletos ni absolutamente distintos al resto: hombres excéntricos, mujeres con problemas inusuales, pero nunca personas separadas de la humanidad por una brecha infranqueable. Oliver Sacks habla sobre estas personas para mostrar el funcionamiento del cuerpo humano: lo que nos hace iguales, lo que funciona de manera igual en cada uno de nosotros, sin alejar la vista de la particularidad de cada ser humano pero sin poner énfasis en las diferencias.
Es por eso que sus libros son, posiblemente, la mejor manera de aprender sobre la enfermedad psiquiátrica y las normas que rigen nuestro cerebro sin alejar la vista de lo que nos hace capaces de sentir, amar y experimentar. La calidad humana que desprende la literatura escrita por Oliver Sacks es difícil de encontrar en la divulgación científica, y menos aún en aquella que habla acerca del motor de nuestras emociones y pensamientos.

COMO PREVENIR EL DETERIORO COGNITIVO?

¿Cómo prevenir el deterioro cognitivo?

Varias claves neurocientíficas para cuidar nuestras capacidades cognitivas.

​¿Cómo prevenir el deterioro cognitivo?
Como ya sabemos, un estado óptimo de salud física y mental actúa como factor preventivo ante el deterioro cognitivo experimentado con la edad. Cuando nos referimos al tipo de factores que previenen el deterioro, nos refereimos muchas veces a un concepto llamado "reservas". Pero... ¿qué sabemos acerca de la reserva cognitiva y lareserva cerebral? ¿Cuál es su influencia ante el deterioro? 
En el siguiente artículo hablaremos de los tipos de reserva de los que dispone nuestro cerebro y explicaremos su contribución como factor preventivo ante el deterioro.

La reserva cerebral y reserva cognitiva

La capacidad de reserva es aquella que permite al cerebro afrontar los cambios debidos al envejecimiento normal o a procesos neuropatológicos retrasando la aparición de los síntomas clínicos.
Según Arenaza-Urquijo y Bartrés-Faz (2013) existen dos modelos teóricos interrelacionados para el estudio de la reserva:

1. Modelo de la reserva cerebral

Este tipo de reserva corresponde al modelo pasivo, el cual hace referencia al potencial anatómico del cerebro: tamaño cerebral, número de neuronas, densidad sináptica, etc. Este tipo de reserva plantea un modelo estático e invariable, puesto que hace hincapié en los factores genéticos y anatómicos.

2. Modelo de la reserva cognitiva

Corresponde al modelo activo o funcional, referido a la habilidad individual para la utilización de procesos cognitivos o redes neurales preexistentes o alternativas (compensatorias) para realizar de forma óptima una tarea. Debido a que dicha reserva puede verse aumentada a causa de la influencia de diversos factores ambientales a los que nos exponemos a lo largo de la vida (serán explicados más adelante), se podría decir que este modelo, a diferencia del anterior, responde a un carácter dinámico.

¿Cuál es la influencia de la reserva ante el envejecimiento?

Ahora que ya conocemos ambos tipos de reserva, vamos a explicar su contribución ante el proceso de envejecimiento, ya sea éste normal o patológico.

Reserva cerebral

Los cerebros que poseen un grado elevado de dicha reserva tienen un mayor sustrato de base, lo cual les permitirá una mayor resistencia al daño cerebral ante fenómenos patológicos o durante el envejecimiento, por lo tanto favorece una prolongación del estado preclínico en los procesos de predemencia y demencia (Arenaza-Urquijo y Bartrés-Faz, 2013).
En cuanto al envejecimiento normativo, mayores estimaciones de reserva corresponderán con cerebros más preservados estructuralmente.
A través de técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética anatómica, podemos detectar los cambios cerebrales en personas con alta reserva cognitiva que pueden servirnos como indicadores ante un trastorno patológico en la vejez antes de que éste se haya manifestado clínicamente, como por ejemplo en la enfermedad de Alzheimer.

Reserva cognitiva

La reserva cognitiva hace referencia a la capacidad de procesamiento cognitivo. Tal reserva permite la utilización de redes neuronales de una forma efectiva intentando disminuir el impacto de los cambios asociados al envejecimiento y a procesos neuropatológicos (Arenaza-Urquijo y Bartrés-Faz, 2013). Se podría decir que la reserva cognitiva potencia la plasticidad y conectividad interneuronal.
Mediante diversas investigaciones se ha demostrado que una alta reserva cognitiva actúa como factor preventivo ante el deterioro y, en el caso de las demencias, generalmente retrasará la aparición de los síntomas, y consecuentemente, el diagnóstico. Sin embargo, el progreso patológico subyacente será el mismo independientemente de su reserva cognitiva, por lo tanto, los síntomas se presentarán cuando el proceso patológico esté más avanzado y, consecuentemente, la progresión de la enfermedad será más rápida una vez se haya superado el umbral de afectación clínica y cerebral. 
Esto se debe a que un cerebro con alta reserva cognitiva presentará más facilidad para el uso de redes neuronales alternativas cuando las redes utilizadas normalmente resulten dañadas, sin embargo, esta compensación finalizará cuando la enfermedad neurodegenerativa se vuelva más severa (Pousada y De la Fuente, 2006).
En cuanto al envejecimiento normativo, la reserva cognitiva supone un mejor rendimiento, un cerebro más eficiente funcionalmente, por este motivo resulta importante el hecho de mantener actividades que estimulen nuestras funciones cognitivas a lo largo de la vida. En diversos estudios (Arenaza-Urquijo y Bartrés-Faz, 2013), los altos niveles de actividad mental se han relacionado con hasta un 50% menos de riesgo de desarrollar demencia. 
Por tanto es primordial tener en cuenta el entrenamiento cognitivocomo intervención para minimizar el riesgo de padecer deterioro cognitivo asociado a la edad y/o demencia. Asimismo, se ha demostrado que existen también otro tipo de factores ambientales que contribuyen a modo de factor protector ante el declive cognitivo, tales factores son: el estado de salud física y mental, la ocupación, las horas de sueño, la alimentación, las actividades de ocio y el mantenimiento de las relaciones sociales.
Este tipo de reserva la podemos analizar a través de una resonancia magnética funcional (RMf) o mediante tomografía por emisión de positrones (TEP).

Algunas conclusiones

En conclusión, se ha evidenciado que la capacidad de reserva actúa como factor protector ante la manifestación de los cambios cerebrales subyacentes al proceso de envejecimiento o a la enfermedad tolerando un mayor daño en sus cerebros y minimizando, a su vez, el impacto de la enfermedad en sus manifestaciones clínicas.
Este hecho es de gran importancia puesto que, aunque el proceso subyacente sea el mismo, el paciente mantendrá una calidad de vida por más tiempo. La reserva, por tanto, resulta ser uno de los numerosos factores que demuestran el porqué de la variabilidad interindividual en cuanto a la manifestación sintomática ante una misma afectación cerebral. 
Así pues, resulta interesante remarcar la necesidad de llevar a cabo en un futuro investigaciones centradas en el estudio exhaustivo de actividades concretas que contribuyan a aumentar la reserva cognitiva y analizar su consecuente interacción con los factores biológicos.

Referencias bibliográficas:

  • Arenaza-Urquijo, E.M., y Bartrés-Faz, D. (2013). Reserva cognitiva. En Redolar-Ripoll, D. (Ed.), Neurociencia cognitiva (1ª ed., pp. 185-200). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Pousada, M., y De la Fuente, J. (2006). Memoria y atención. En Villar, F., y Triadó, C., Psicologia de la vejez (1ªed., pp. 114-140). Madrid: Alianza Editorial, S.A.

LA RED NEURONAL POR DEFECTO (RND)

La red neuronal por defecto (RND) ¿qué pasa en nuestro cerebro cuando soñamos despiertos?

Descubrimos la 'vida privada' de nuestro cerebro a través de la RND.

​La red neuronal por defecto (RND) ¿qué pasa en nuestro cerebro cuando soñamos despiertos?
Es habitual sorprenderse a uno mismo en plena situación de ensimismamiento, soñando despierto o, como se dice en España, "pensando en las musarañas". Incluso en las situaciones en las que hay bastante luz y es posible detectar movimiento a nuestro alrededor,tenemos una sorprendente capacidad para no pensar en nada, obviar lo que ocurre en el entorno inmediato y, simplemente, dejarse llevar por una agradable sensación de no tener ningún lugar al que dirigir nuestra atención.
Estos episodios en los que nos perdemos en una corriente de sensaciones y pensamientos confusos y difíciles de delimitar no ocurren por casualidad, ya que tienen una base neural en el funcionamiento normal de nuestro cerebro. El conjunto de las partes del encéfalo involucradas en esta actividad se llama Red Neuronal por Defecto (RND), y las investigaciones realizadas para entender mejor esta estructura sirven para entender mejor cómo pensamos y sentimos.

Un ruido no tan aleatorio

Durante muchos años se ha creído que el cerebro es un órgano cuyo nivel de actividad eléctrica depende, básicamente, de si está funcionando para resolver tareas cognitivas o no. Desde este punto de vista, por ejemplo, la maquinaria neuronal de nuestra cabeza empezaría a rendir de verdad sólo en el momento en el que intentamos recordar algo para responder una pregunta de examen, resolver un puzzle, observar detenidamente a una persona o, por ejemplo, seguir unas instrucciones para montar un mueble.

Soñando despiertos: el cerebro sigue funcionando

Sin embargo, cuando soñamos despiertos las neuronas de nuestro cerebro siguen mandando impulsos eléctricos de manera masiva. Antes se creía que esta actividad neuronal de las zonas no relacionadas con las actividades corporales que nos mantienen con vida era simple ruido, es decir, señales eléctricas lanzadas al azar y emitidas de manera no coordinada, como la nieve que aparece en la pantalla de un televisor mal conectado a su antena.
Hoy, en cambio, sabemos que esta actividad eléctrica sí muestra patrones bien definidos y hay coordinación en ella, lo cual demuestra que estas neuronas siguen respondiendo a una función en plena etapa de ensimismamiento. También sabemos que, sorprendentemente, cuando empezamos a divagar y dejamos de prestar atención a nuestro entorno, nuestro cerebro consume casi la misma energía que cuando realizamos tareas cognitivas complejas que hemos de realizar conscientemente: sólo un 5% menos.
De algún modo, nuestro cerebro está diseñado para que podamos soñar despiertos, y es probable que esta actividad tenga una o varias utilidades concretas.

La energía oscura del cerebro

Sabemos que la actividad cerebral sigue existiendo incluso cuando dejamos de prestar atención a los estímulos del mundo externo. Ahora bien... ¿para qué sirve toda esta actividad? ¿Qué tipo de procesos neuronales son los que se están llevando todos esos recursos que no van destinados a resolver cuestiones relacionadas con el entorno?
De momento, poco se sabe sobre esta cuestión, y esto es lo que ha llevado a algunos investigadores a hablar acerca de la "energía oscura del cerebro", un tipo de activación que se sabe que está ahí pero cuya función se desconoce.

¿Dónde tiene lugar la red neuronal por defecto?

Sin embargo, lo que sí sabemos acerca de esta actividad neuronal es que está asociada a zonas muy concretas del cerebro. Este conjunto de regiones involucradas en estos misteriosos patrones de activación ha sido bautizado con el nombre de Red Neuronal por Defecto, Default Mode Network en inglés.
Dicho de otro modo, estas investigaciones recientes muestran que el cerebro humano está preparado para que no disminuya mucho su nivel de actividad cuando nuestros pensamientos se repliegan sobre nosotros mismos. En los momentos en los que quedamos ensimismados entremos en un "modo por defecto" que apenas empezamos a comprender, y la red neuronal por defecto es, de este modo, el tejido de células nerviosas que permiten que ocurra esto.

Explorando la red neuronal por defecto

La red neuronal por defecto se distribuye en tres zonas: la zona medial de los lóbulos temporal, parietal y el prefrontal. Estas regiones se activan de una forma u otra dependiendo de si estamos llevando a cabo tareas que requieren una atención focalizada sostenida en elementos cambiantes de nuestro entorno físico. Concretamente, y aunque puede parecer contraintuitivo, la red neuronal por defecto se activa cuando empezamos a divagar y entramos en un estado de ensimismamiento, y se apaga cuando tareas relacionadas con el mundo externo requieren nuestra atención.
En cuanto a la vertiente psicológica de lo que conlleva la coordinación de las neuronas de la red neuronal por defecto, sabemos que durante los momentos de ensoñación nuestros pensamientos, aunque imprecisos y difíciles de plasmar verbalmente (en parte por la poca atención que les prestamos), giran en torno a la idea del "yo" y las situaciones imaginarias que podrían pasar en un futuro, más que revisions de experiencias pasadas. Esto nos lleva a creer que la función del modo por defecto puede estar relacionado con la anticipación de hechos y nuestra reacción ante estos, aunque esta hipótesis aún debe ser puesta a prueba.

¿Qué nos dice la red neuronal por defecto sobre la práctica de soñar despiertos?

Lo que sabemos acerca de la red neuronal por defecto nos lleva a concluir que la naturaleza de esta especie de "vagabundeo mental", omind-wandering, es distinta a como creíamos: no se trata de una actividad que conlleve el apagón de amplias zonas del cerebro y el descenso de la actividad coordinada de nuestras neuronas, sino quesigue estando ligada a un funcionamiento sistemático y determinado de zonas encefálicas. Dicho de otro modo, cuando soñamos despiertos nuestro cerebro no se desactiva, sino que entra en un estado de activación diferente.

Nuestra mente no está diseñada para "quedarse en blanco"

Así pues, es difícil valorar hasta qué punto nuestra mente está en blanco si cuando esto ocurre nuestro cerebro entra en una especie de activación que consume casi tanta energía como el pensamiento focalizado en estímulos externos.
Investigar acerca del funcionamiento de la red neuronal por defecto nos puede servir para comprender mejor de qué hablamos cuando nos referimos a la actividad de "soñar despiertos" y nos acerca la posibilidad de revelar a qué aspectos útiles del funcionamiento cerebral está asociado este conjunto de neuronas y por qué lógica se guía este tipo de activación.